
Los Hijos del Invierno forman la secta druida más incomprendidoda de todas, aunque esto no hacer que sus miembros sean menos peligrosos. Muchos observadores externos creen que esta secta adora a la muerte y la corrupción, y que sus miembros ansían destruir el mundo. Nada podría estar tan lejos de la verdad. Los Hijos no adoran a la muerte, sino que la aceptan como parte del orden natural. Creen que la enfermedad, las tormentas y las plagas juegan un papel vita en el ciclo de la vida, eliminando a los débiles y enfermizos. Los Hijos del invierno afirman que la civilización ha apartado a la gente de su ciclo natural, permitiendo que los débiles sobrevivan, y que la Naturaleza no consentirá que esto siga ocurriendo mucho más. Durante eras han esperado un gran cataclismo que purgue el mundo con plagas y catástrofes, pero a pesar de lo que piensan los demás, la secta no cree que ese acontecimiento sea el fin de todas las cosas. Será simplemnte un oscuro invierno que abra camino para una nueva primavera. El invierno es duro pero necesario, y los fuertes sobrevivirán para prosperar.
Durante la mayor parte de su historia, los Hijos del invierno se han contentado con esperar el fin de la era actual, estudiando la expansión de Crepuscular y cumpliendo su parte en la conservación del mundo natural. Debido a su fuerte vínculo con las enfermedades, los Hijos del invierno poseen grandes talentos como curanderos. Aunque prefieren dejar que las plagas sigan su curso natural, se podría convencer a los miembros de esta secta para que usen sus conocimientos en beneficio de otros.
La mayoría de las sectas druídricas evolucionaron a partir de las enseñanzas de Oalian, perno no los Cancerberos. Hace miles de años, el dragón negro Vvaraak llegó a Khorvaire siguiendo la senda de la Profecía. Los orcos de las costas occidentales siempre habían tenido un fuerte vínculo con la naturaleza y Vvaraak los eligió para actuar como campeones de Eberron. Un siniestro desastre se cernía en si futuro, una fuerza de los planos Exteriores que podía destruir el mundo. Quienes estudiaron bajo la tutela de Vvaraak se convirtieron en los primeros druidas de Khorvaire, y durante miles de años siguieron las enseñanzas del dragón: hasta que llegaron los daelkyr.Estos señores de la locura deseaban aplastar el mundo y deformaron a las criaturas de la naturaleza para cumplir sus designios. La guerra que siguió dejo herido de muerte a Imperio dhakaani, pero al final los pupilos de Vvaraak resultaron vencedores. Los umbrales a Xoriat fueron sellados y los daelkyr que permanecieron en Khorvaire fueron expulsados a las profundidaes de Khyber. Pero una cuestión seguía en el aire: ¿era este el cataclismo predicho por Vvaraak, o solo el preludio de algo peor?.
A pesar de su triunfo, los Cancerberos quedaron diezmados por la guerra. Los orcos se alejaron de su antigua fe, en favor de las sectas del Dragón inferior. En la actualidad la secta no es mas que una sombra de lo que fué, que se aferra a sus antiguos deberes mientras hace lo que puede por conservar los antiguos sellos planarios. Los orcos de la marca Sombría comparten estas tradiciones, pero solo unos pocos comprenden todo su misterio.
Los Cancerberos desean defender a la Naturaleza contra lo antinatural. Aborrecen sobretodo a las aberraciones, que representa al mundo vuelto contra sí mismo. La siguiente gran amenaza proviene de los ajenos, que no tienen cabida en el orden natural de Eberron. Los Cancerberos también se enfrentan a muertos vivientes y horrores similares, pero no tienen problemas con las bestias mágicas, que se han desarrollado de forma natural en el mundo: un Cancerbero trataría de evitar un conflicto entre humanos y bestias desplazadoras, por ejemplo.
Los Cancerberos siempre buscan signos de la presencia de aberraciones, inestabilidades planarias o monstruos que emerjan de Khyber. En el pasado ignoraron las acciones de las naciones humanas, pero ante la creciente hostlidad entre ellas comienzan a tenerlos bajo vigilancia.
En el bosque Encumbrado se halla una región conocida como el dominio del Crepúsculo, un lugar de magia feérica donde las dríadas vigilandesde los árboles y los sátiros bailan en claros bañados por la luna. Allí, los límites entre Eberron y el reino de las fatas se difuminan: adéntrate en una sombra y quizás aparezcas en otro mundo.
Si el dominio del Crepúsculo es el matrimonio de Eberron con Thelanis, los Cantores Verdes son el fruto de dicha unión. Los miembros de esta secta están llenos con la vibrante energía de las fatas y el caos forma parte de su misma esencia. Para los CantoresVerdes la vida es una danza salvaje y una fiesta continua, pero no son bufones ni payasos. Los Cantores siempre están dispuestos a mover los hilos para hacer que la danza sea aún más interesante: aunque algunos tratan de extender su goozo por el mundo, las fatas pueden llegar a ser crueles y los Cantores Verdes reflejan, de algun modo su naturaleza antojadiza.
Aunque algunos Cantores aprenden las tradiciones de su secta en Eberron, muchos tienen un vínculo más fuerte con Thelanis, La Corte de las Hadas. Los señores de Thelanis atraen a sus cortesanos y partidarios desde Eberron y muchos Cantores pasan bastante tiempo en la Corte de las Hadas, antes de regresar al mundo como embajadores, siervos o espías para los señores de las fatas. Estos individuos pueden actuar como guías hacia Thelanis (y puede que otros planos), pero no siempre serán de confianza; sus motivaciones son tan misteriosas como las propias fatas.
Existen otras sectas druídricas pero son más especializadas (para elfos de Aerenal y medianos de talen). Si las quieres te las explico, pero creo que con esto es suficiente.





